jueves, 24 de enero de 2013

Limpieza de planchas de hierro antiguas

Llevaba guardando las planchas de hierro de la casa del pueblo muchíiiiisimo tiempo. Es más, aun no sé si pertenecieron a mi abuela, a su madre o a la madre de su madre... No, esto último no creo, ¿o sí? 
Supongo que es, sobre todo, por tener recuerdos de mi gente; me emociona.

El caso es que siempre me han fascinado los objetos antiguos.  Entonces me dije: «¡¡Manos a la obra!! Vamos a arreglarlas para que vuelvan a lucir como antaño». Aunque ahora su utilidad sea, evidentemente, otra.
Cuando recogí las dos planchas del pueblo venían con tanto polvo y suciedad que casi no podía distinguir el óxido, el metal, los números y letras que tenían, nada de nada... «¡Mejor!», me dije, «¡Más bueno será el resultado!».

El proceso de limpieza de las planchas es realmente muy rápido y fácil, pero también requiere un poco de insistencia y paciencia.
Con el cepillo de aluminio comencé a frotar con fuerza para que fuese saliendo todo el polvo para así llegar hasta el óxido que rodeaba toda  la plancha.
Este proceso es un poco cansado porque, en mi caso, las planchas estaban muy sucias.
Pero también tengo que decir que el cepillo de aluminio es una herramienta maravillosaaaa!!
Poco a poco y sin dejar de cepillar, también fue desapareciendo casi por completo todo el óxido que rodeaba la plancha y comenzó a salir el metal. Cuando logré eliminarlo prácticamente todo, con un trozo de lana de acero, comencé a frotar las planchas para retirar cualquier resto, terminar de limpiarla y dejarlas lisas, suaves y bien pulidas.
Una vez pulidas, apliqué una buena capa de cera con una brocha (también puede hacerse con un trapo). Sin miedo. La dejé secar unos minutos (3 ó 4), después froté con la lana de acero o un trapo para quitar los restos de cera y al mismo tiempo intentar sacar todo el brillo posible.
Esta operación la repetí 4 ó 5 veces hasta que conseguí el brillo deseado (esto va en función de gustos). 
Se pueden dar todas las capas de cera que queráis.

La cera también es muy importante porque puede frenar o, por lo menos, ralentizar el proceso de oxidación que pueda producirse en el metal. Vamos, que lo protege.
En algunas zonas quedaron restos de óxido aunque no me importó en absoluto porque le sigue dando el toque «viejillo» y antiguo que tanto me gusta.
El resultado creo que es bastante interesante:

2 comentarios:

  1. Por favor dime donde compraste la lana de acero, me imagino que el cepillo en una ferreteria lo tendran pero ¿también la lana?; y otra cosa que tipo de cera. Gracias.

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  2. Pues no lo recuerdo muy bien pero posiblemente en cualquier ferretería o incluso droguería deberías encontrarla sin problema. La cera es una cera normal y corriente para metales, maderas etc...
    Un saludo

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