domingo, 16 de abril de 2017

Una entradita con mucha luminosidad

Eva y Alex iban a comenzar una nueva etapa en su nuevo hogar junto con su pequeña Alejandra. Estaban muy ilusionados por el cambio y por su nueva vida pero ahora tenían mucho trabajo y muchas decisiones que tomar por delante.
Iban a empezar esa nueva etapa en la que fue la casa de la abuela de ella. Una casa más grande y que conservaba un montón de muebles antiguos que llevaban allí muchisimos años. Por tanto, ellos querían mantener practicamente todos los muebles por que realmente eran una autentica joya. 
Y pensaron en mi...
Un día me trajo un conjunto completo de entradita compuesto por mesilla, espejo y perchero antiguos.
 Fijaos:
La mesilla era realmente bonita. Tenia unas preciosas patas curvadas y dos adornos con detalles de volutas que me recordaban tanto a los ordenes arquitectónicos clásicos por los que tengo una gran fijación. Siempre que tengo la oportunidad de visitar ruinas en alguna ciudad, me quedo mirando las columnas completamente fascinada. Y es que estos detalles, para mi, hacían de la mesa una autentica maravilla.


A simple vista parecía que estaba en buen estado pero tenia algunos desperfectos. Entre otras cosas, estaba muy, muy desencolada y algunas partes estaban rotas, y aunque sabia que me iba a llevar mucho trabajo, no me iba a suponer nada que no se pudiese solucionar.
 
Comencé a decapar la mesilla. 
La verdad es que fue un proceso bastante rápido. Salía muy bien. Supongo que el paso del tiempo hizo que el barniz se resecara tanto que solo con una pasada con la cuchilla de carpintero era suficiente para dejar la mesilla bastante limpia, casi sin esfuerzos.
Después de decapar toda la mesilla, comencé a repararla. Las patas traseras estaban dañadas y tan desencoladas que la mesilla era pura inestabilidad.


La parte de arriba de las patas traseras estaba dañada por que había trozos de  madera que estaban rotos y tuve que rellenar con resina epoxi. Después coloqué un gato para encolar  la mesilla con un chorro generoso de cola blanca para madera y deje secar.

Una vez conseguí la estabilidad en toda la mesilla, empecé a aplicar una mano de imprimación.
y después encole el adorno tan bonito de la parte superior ayudandome de varios gatos. Una vez se secó, apliqué una segunda mano de imprimación y la deje lista para pintar.


En la parte superior de la mesilla había unas grietas muy feas. Parecía como si la fina madera se hubiese levantado por el paso de los años así que procedí a taparlas y también reparé el resto de la mesa.

Lo deje secar bien y le di un lijado suave con un poco de lana de acero y lo dejé listo para empezar a pintar.
Después hice lo mismo con el espejo. Estaba bastante bien y era super bonito con ese detalle que lo hacían tan especial.
Comencé a decapar el espejo y después a imprimarlo. Utilicé masilla para tapar algunas grietas y algún agujerito.
Apliqué una segunda mano de imprimación y después de un lijado con lana de acero, lo deje listo para pintar.
El perchero era espectacular. Era un perchero-sombrerero con cuatro perchas super monas. Además tenía el adorno con esos motivos muy parecidos a los de la mesa que terminaba de hacerlo tan fascinante y precioso. 
Y comencé a decapar todo el perchero y, de la misma manera que la mesa, quedaba limpio casi sin esfuerzos.


El problema del perchero era que una de las varillas del sombrerero estaba partida. Tenia que desmontarla para ver cómo lo iba a arreglar. Y ya de paso desmonté todo el perchero para terminar de decaparlo completamente y reparar algunas partes antes de montarlo de nuevo.

Para reparar la varilla utilice un clavo finito sin cabeza para unir ambas partes y encolarlo para que quedase mas reforzado. Después terminé con un poco de masilla y un pequeño lijado.


Cuando secó, empecé a tapar con un poco de masilla algunos desperfectos que tenia el resto del perchero y apliqué la primera mano de imprimación. 
Por último, con mucho cuidado, volví a montarlo por completo.

El adorno del perchero también estaba partido por un lateral, solamente sujeto por un fino clavo que lo mantenía desde la parte de atrás.
Lo encolé de nuevo para dejarlo perfectamente reparado y volví a utilizar el fino clavo para que quedase mucho mas sujeto y firme.
Cuando conseguí reparar todo el perchero, apliqué una última mano de imprimación y ya estaba listo para pintar.
Lo mejor de todo este trabajo era que mis amigos me dejaron total libertad a la hora de elegir los colores o la técnica a utilizar y eso era lo que más me gustaba, por que yo innovaría y para ellos seria una autentica sorpresa.
Esta vez elegí una pintura al agua color gris piedra. Era un color super chulo y un color tan neutro que iba a encajar perfectamente en cualquier espacio. También elegí este color por que el lugar donde iban a ir los muebles era en la entrada de la casa, por tanto, si le dabamos un poco de luminosidad con estos colores, mejor.
Apliqué dos manos de pintura en cada pieza y ya me parecía tan bonito...!!
Esta vez elegí una técnica distinta para envejecer las piezas de una manera suave, elegante y muy original.
Se trataba de oscurecer dos o tres tonos mas la pintura gris piedra que habíamos utilizado como "base" de modo que resaltase en la pieza para dar ese toque envejecido. Una vez conseguí el color elegido, rebaje la pintura con agua. La idea era dejarla muy aguada por que se trataba de aplicar una capa de pintura sobre la pieza y en dos o tres minutos se retiraba con un trapo humedecido de modo que los restos que quedaban le daban ese toque envejecido y desgastado.
Lo bueno era que lo podiamos hacer a nuestro gusto. Si quería oscurecer más las piezas eliminaba menos pintura y el efecto envejecido seria mas pronunciado, pero si lo que quería, que era el caso, era un desgaste más fino y suave, eliminaba más pintura hasta conseguir  el efecto deseado.

Se trataba de conseguir un toque envejecido para resaltar tanto los adornos del espejo, la mesilla y el perchero, como las partes más llamativas de las piezas, es decir, las patas de la mesa, las varillas y las perchas del perchero o los bordes del espejo.


Elegir el tono gris oscuro fue fácil. Hicer la mezcla para oscurecerlo totalmente "a ojo" Ya que era la mejor manera para conseguir un color que predominara sobre el gris piedra inicial sin que resultase muy exagerado.
Solo quería resaltar las partes más llamativas de cada pieza y de una manera muy sutil y suave.
Creo que ese era el secreto, que fuese muy, muy sutil y al mismo tiempo, que quedase elegante, para mi gusto.

Las patas y los bordes de la mesilla eran tan bonitos y perfectos para esta técnica que yo estaba emocionadísima.
Con un pequeño toque, conseguía un efecto medio envejecido que cambiaba por completo las piezas.
Solamente faltaba darle el acabado final. Para ello, utilice un barniz incoloro al agua para dejarlo completamente terminado y este fue el resultado:

Creo que es uno de los trabajos con los que he disfrutado y he aprendido muchísimo. He practicado técnicas que me han parecido muy chulas, sencillas y perfectas y además creo que el resultado ha sido muy, muy satisfactorio a pesar del trabajo y de algún que otro problemilla...
Lo único que faltaba era que a mis amigos les gustase y encajase con la idea que podían tener en su cabeza para su hogar. Lo mejor es que iba a ser una sorpresa. 

Y entonces vinieron a recogerlos... y entonces me emocione con su cara...


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